sábado, 27 de agosto de 2016

Mis primeros asideros en la Permacultura




La observación, reflexión y la creatividad fueron los primeros asideros que avivaron las renovaciones  en una vivienda  pequeña que sólo mide cerca de cincuenta y ocho metros cuadrados.

El interés permanente  por hacer trasformaciones  en busca de espacios funcionales  y agradables abrió el camino por donde transitamos desde hace cuatro años en la Fundación “Antonio Núñez Jiménez” de la  Naturaleza y el Hombre. 


 A partir de la capacitación y el intercambio con permacultoras y permacultores espirituanos, cubanos y de otros países del mundo adquirimos conocimientos sobre diseños y principios de Permacultura que enriquecieron el bienestar de quienes convivimos en el Sistema Familiar Urbano ‘’La palmera’’ de la provincia espirituana en el centro de la isla.

 Aquellas ideas incipientes, se enriquecieron  con nuevos diseños dirigidos a un mejor aprovechamiento  de los espacios, de la luz solar, el aire, el tiempo y por consiguiente hacia el logro de beneficios económicos  sustentables. 

Para las nuevas trasformaciones realizadas en el sistema tuvimos en cuenta  principios como que cada elemento  cumpla varias funciones y que cada función esté  soportada por varios elementos, vimos las  oportunidades y no problemas, trabajamos de manera cooperada y en armonía, usamos eficientemente la energía humana, logramos disminuir la producción de desechos y  potenciamos la diversidad  y los beneficios,  animan a la familia a continuar para mantener el sistema (la vivienda).

Con esta filosofía o nueva cultura basada en el conocimiento realizamos  diversos diseños, entre los que se incluye  la construcción de un mural exterior a relieve con los diseños clásicos de la Permacultura y el logotipo de la Fundación “Antonio Núñez Jiménez”.  Para  ello, se aprovecharon elementos desechables que no van a parar al medio ambiente, como rasillas, pedazos de azulejos y vidrios que adquirieron con su forma y estructura un elemento atractivo,  estético  y educativo para la comunidad, enclavada en el Consejo Popular Los Olivos de Sancti Spíritus. 

La aplicación de la Permacultura en el hogar se extendió a las diversas habitaciones de la casa, cumpliendo varias funciones: recreativas, para la reflexión y mejoramiento del entorno, entre otras.  Las plantas sembradas coma la uva ha creado un microclima agradable en la vivienda, disminuyendo así el calor durante el día y la noche,  además de servir como alimento para hacer refresco.  Más adelante tendrán detalles de los alimentos obtenidos en una azotea para el consumo familiar y de otras personas.

Con la aplicación de los principios éticos de la Permacultura protegemos la tierra y a las personas. El resultado de lo logrado en el Sistema Familiar Urbano “La palmera” es una  nueva forma de apoyar y enriquecer la vida. 








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